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SERMONES

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Texto: Hechos 3:17-20

Por Carlos C. Camarena

 

I. Introducción

A. Mi tema de hoy es “la conversión: lo que es y lo que no es.” La conversión es para muchos una enigma. Aun cristianos no saben realmente qué es la conversión ¿Cómo se identifica a una persona convertida? ¿Quieren aprender teología esta mañana? Acompáñenme.

 

1. Hace algunos años tomé algunas clases en un seminario no Adventista aquí en el estado de California. Allí conocí mucha gente interesante, pero sobre todo conocí cierto profesor. Era un europeo con un fuerte acento a quien llamaré Profesor Hohen.

 

2. Su gentileza demostraba ser todo un verdadero cristiano. Era el tipo de persona que no importaba donde y a qué hora uno se lo encontrara, aun cuando estaba en camino a una de sus clases, siempre hallaba tiempo para interesarse en uno personalmente.

 

3. Preguntaba cómo iban mis estudios, cómo estaba mi familia, si había alguna cosa en que me pudiera ayudar. No había ocasión que no preguntara, “do you need anything? (¿Necesitas alguna cosa?). Do you have money for gasoline, do you have money to buy food for your children?” (¿tienes dinero para la gasolina? ¿Tienes dinero para comprar alimento para tus niños?)

 

4. Si le hubiera dicho que no tenía dinero, tengo certeza que me lo hubiera dado. La actitud del profesor Hohen me atrajo tanto al punto de decidirme tomar una clase que él iba a dictar, aun cuando no era mi área de interés. Su manera de ser era un imán. Nadie hablaba una sola cosa mala del profesor Hohen.

 

5. ¡Pero qué chasco! La teología de ese hombre que demostraba ser todo un cristiano, era todo menos teología cristiana. Rechazaba la trinidad, rechazaba el hecho que un Cristo humano resucitado estuviera sentado a la diestra de Dios.

 

6. Su estilo de vida, su forma de ser, su atractivo como persona era una tremenda contradicción a la teología que el profesor Hohen enseñaba.

 

B. En el mismo seminario conocí otros profesores de teología un poco más ortodoxa. Uno especialmente me llamó la atención pues, aunque guardaba el domingo, desafiaba a los alumnos a que probaran bíblicamente que el domingo era el día del Señor.

 

1. Este profesor atacaba abiertamente la posición tradicional que el alma sube inmediatamente al cielo después de la muerte. Su teología resonaba con la mía. Encontraba que sus clases eran clases de apologética Adventista.

 

2. Pero al contrario del profesor Hohen, este profesor era un déspota. Aunque su teología era “correcta,” los seminaristas lo detestaban por su manera brusca y hasta grosera de ser en el salón de clases.

 

3. Humillaba a los alumnos que él consideraba hacían preguntas “tontas.” Ningún trabajo era suficientemente bueno para nota 10 (“A”). Era en vano hacer cualquier reclamación.

 

II. El objetivo de la misión cristiana

 

A. Regresemos al asunto de la conversión. ¿Qué es la conversión? ¿Cómo se identifica a una persona convertida? ¿Se define por la creencia o por la práctica?

 

1. El objetivo de la misión cristiana, lo que nosotros los Adventistas llamamos “obra misionera,” no es simplemente persuadir a las personas sobre lo correcto de la doctrina Adventista.

 

2. El objetivo principal de la misión cristiana resta en algo más que el conseguir que una persona deje su religión antigua y cambie a mi religión convencido por la fuerza del argumento bíblico.

 

3. Podría darles varios ejemplos para mostrar que esto es así, pero basta afirmar que nadie se salvará por el hecho de creer en la doctrina correcta, aunque sea la doctrina Adventista.

 

4. Este hecho lo vi claramente manifestado en la actitud de mi otro profesor con su doctrina ortodoxa, doctrina muy parecida a la mía, pero obviamente con una actitud poco cristiana; actitud que en varias ocasiones vi en más de un profesor en nuestros seminarios.

 

B. “El verdadero evangelismo,” nos afirma la doctrina evangélica, “reside en traer personas a los pies de Jesús.” Quiero aclararles, con base en el testimonio de la Palabra de Dios, que la misión cristiana tampoco consiste únicamente en introducir a una persona a Cristo

 

1. Ahora, entiéndanme bien, llevar a las personas a Cristo es vital, y es un maravilloso privilegio cuando Dios nos usa como instrumentos para que una persona tome su decisión de aceptar a Cristo Jesús.

 

2. Pero debemos notar que el llevar a una persona a aceptar a Cristo es apenas parte de la misión cristiana. Llevarlos a Cristo y al bautismo es cumplir apenas con la mitad de la comisión evangélica de Mateo 28:20.

 

3. La otra mita de la comisión de Cristo es “enseñándoles que guarden todas las cosas...;”quiere decir, llevarlos a la madurez no sólo a través de la enseñanza práctica de los cambios que deben haber en la vida, sino del conocimiento de la verdad doctrinal en obediencia a Cristo.

 

4. Llevarlos a la decisión y convertirlos en buenas personas sin ortodoxia doctrinal es hacer de ellos muchos profesores Hohen; excelentes personas con teología equivocada.

 

III. La Conversión en el NT

 

A. ¿Qué es la conversión? El NT se refiere a la conversión como metanoia, literalmente: cambio de mentalidad, cambio de estilo de vida, cambio de actitud. Por eso esa palabra es traducida muchas veces como “arrepentimiento” en el Nuevo Testamento.

 

1. Metanoia tiene entonces que ver no sólo con un cambio de opinión, cambiar de religión porque ahora aprendí la doctrina correcta; ni tampoco tiene que ver con cambiar el estilo de vida: antes fumaba, bailaba, tomaba; ahora no más.

 

2. ¿Qué es la conversión? Implica re-direccionar todo un sistema; S. Pablo lo llama “la transformación de nuestro entendimiento,” cambio de actitud, de creencias, de estilo de vida: Hay un cambio radical sobre la manera como vemos las cosas, como aceptamos la voluntad de Dios, como pensamos, aun como actuamos frente a la tragedia.

 

3. Hay una nueva visión, una nueva disposición; hasta el genio se hace nuevo. Metanoia no es perfección, metanoia tiene que ver con cambio de actitud.

 

4. La sierva del Señor lo define así,

 

- “La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva. Es cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo.” El Deseado de Todas las Gentes, página 143.

 

5. El que ha experimentado la conversión o metanoia deja a la persona preparada a aceptar todos los cambios que Dios me va mostrando.

 

a) Yo no sabía que mi actitud estaba destruyendo mi hogar. Metanoia me hace ver que yo estoy mal y debo “convertirme,” o sea, cambiar de mi forma de ser.

 

b) Yo no sabía que mi actitud, mi forma de ser, mi lengua estaba causando daño a mi suegra, a mi nuera, a mi vecina; pero como he experimentado metanoia, el Espíritu me habla que tengo que cambiar de dirección, quiere decir, re-direccionar mi vida.

 

6. En fin, lo que metanoia o conversión hace en mi y por mi no es hacerme perfecto, porque en esta tierra nadie lo es, sino hacerme moldeable (teachable, dicen en inglés).

 

B. Metanoia es más que una revolución intelectual, o sea, un cambio radical de lo que antes creía y ahora creo, aunque es parte de metanoia o la conversión. Metanoia debe cambiar también la vida afectiva, los sentimientos, afecta la vida hasta el mismo tuétano.

 

1. Esta comparación de la vida física, de lo que representa lo más profundo del ser me hace también pensar en la conversión como algo orgánico: la vida de una planta. Puede ser vista en dos diferentes sentidos:

 

a) Primero: La vida o la muerte de una planta depende lo que se haga con la semilla. La semilla para que pueda vivir y producir una planta debe primero morir, ser enterrada.

 

- Colosenses 3:5, “Por lo tanto, haced morir lo terrenal en vuestros miembros: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos y la avaricia, que es idolatría.”

 

- Romanos 8:13, “Porque si vivís conforme a la carne, habéis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis.”

 

b) Segundo: Jesús dijo a Nicodemo, “Tendrás que nacer otra vez,” (Juan 3:7). Esta denota el sentido de crecer y llegar a la madurez cuando uno ha nacido.

 

- ¿Cómo llega a crecer un cristiano que ha nacido de nuevo, experimentado la conversión? En unión con Cristo. S. Juan 15:6, “Si alguien no permanece en mí, es echado fuera como rama, y se seca. Y las recogen y las echan en el fuego, y son quemadas.”

 

- Nacimiento sin crecimiento es una aberración. Un árbol que brota, pero no crece o no da fruto, ¿qué se hace con él, Hno. Gutiérrez? Se arranca y se quema.

 

2. Con todo, aun cuando Dios es el que da el crecimiento (de acuerdo con 1 Cor 3:7), hay quienes insisten en producir por sí mismos el fruto del Espíritu. Como no lo consiguen se frustran y acaban siendo vencidos.

 

3. Dice S. Pablo en Fil 1:3-6, “Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros, siempre intercediendo con gozo por todos vosotros en cada oración mía, a causa de vuestra participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora; estando convencido de esto: que el que en vosotros comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.”

 

IV. Conclusión

 

A. Conversión (metanoia), o estar convertido no implica poseer una transformación radical como muchos erróneamente consideran, aunque envuelve todo el ser. Alguien fracasó en una área de su vida después del bautismo y no falta quien diga, “es que no estaba convertido.”

 

1. Si se levanta, se sacude por la gracia de Dios, pues “siete veces cae el justo y vuelve a levantarse” (Prov 22:16 ) y sigue adelante, demuestra su conversión. Los pecados en estos casos no son pecados, ni Dios los considera como tales; son lecciones.

 

2. La conversión dice que aprendió la lección y no lo hará otra vez. La conversión dice que la mente está abierta a la corrección y dirección del Espíritu.

 

B. Permítanme concluir ilustrando la conversión de esta manera. Súbanse conmigo a la van de la iglesia. Aunque es sólo para 15 pasajeros, creo que los 450 personas que estamos aquí esta mañana cabemos todos dentro (por la fe). Los voy a llevar a Santa Elena, California. Vamos a conocer la casa donde Elena White vivió sus últimos años.

 

1. Primero tenemos que pasar por San Francisco. Yo he ido a San Francisco dos veces en mi vida y creo que sé como llegar allá. ¿Ya están todos arriba? Ok. Amárrense sus cinturones. Relájense. Es un viaje un poco largo.

 

2. Noto que al principio todo mundo va cotorreando y las primeras horas pasan rápido. Aquellos que han pasado por San Francisco saben que toma como 10 horas llegar allí de aquí de Escondido.

 

3. Pero ya pasaron 12 horas y varios de ustedes se me están incomodando. Algunos parecen niños preguntando, “¿ya mero llegamos?” De repente vemos un letrero que dice, Kingman, 15 millas (25 kilómetros).

 

4. Les digo, no se preocupen, Kingman es un pueblecito que está antes de San Francisco. Al pasar por Kingman vemos un letrero que dice, Grand Canyon, 25 millas (40 Kms.).

 

5. Todos me empiezan a gritar, “Pastor, estamos en Arizona.” Todo mundo trata de “convertirme” a su opinión que allí es Arizona y no el Norte de California

 

6. ¿A qué es lo que ustedes quieren que me “convierta”? A que reconozca mi error. No quieren que corra una milla más hasta que yo acepte que de hecho no estamos en el Norte de California, sino en Arizona.

 

7. Supongamos que yo reconozco mi error y digo, “qué bárbaro, realmente esto parece más a Arizona que al Norte de California,” sin embargo, no me importa. Les digo, “el Gran Cañón es tan bonito como el Norte de California.”

 

8. El problema es que no trajimos carpas ni ropa adecuada para el clima del Gran Cañón. Vamos preparados para un clima diferente al de Arizona.

 

C. Lo que realmente ustedes esperan de mí es un verdadero arrepentimiento, o sea, no sólo reconocer que estoy yendo mal, sino que nos regresemos y nos vayamos a donde vamos: el Norte de California. Reconocer mi error no es suficiente: “Es verdad, tomé la carretera equivocada,” ¿pero si no hago nada?

 

1. Mi arrepentimiento no sólo debe ser mental, “estoy mal;” sino debo cambiar de dirección, debo tomar una decisión, debo actuar y tomar el camino correcto.

 

2. Al dar una vuelta en “U,” ¿están ustedes satisfechos? ¿Estoy convertido? Sí, pero tengo que seguir en dirección al Norte de California, pues ese es el objetivo de mi conversión.

 

3. En el proceso se me puede ponchar una llanta, acabarse la gasolina, reventarse una banda y tantas otras cosas. Si digo, “carro cochino, no quiero seguir, aquí me voy a quedar,” implica que se terminó mi conversión.

 

4. La Biblia usa varias analogías para referirse a la conversión. La experiencia del Hijo Pródigo es la mejor ilustración de la conversión:

 

a) Arrepentimiento (reconocer mi pecado).

b) Regeneración (un nuevo comienzo).

c) Santificación (mantener la vista en mi destino).

d) Glorificación (llegar a mi destino).

 

5. La conversión es todo esto. Sí, comienza introduciendo a la persona a Cristo Jesús, pero prosigue a transformar nuestra mente de resistencia a Dios a sometimiento a él.

 

6. ¿Qué de mis profesores? ¿Estaban convertidos? Si hacemos uno de los dos, sí. La conversión no se completa hasta que:

 

a) Hay un cambio de creencias.

b) Hay un cambio de vida.

c) Cuando nuestra propia vida se torna en un testimonio de lo que Dios puede hacer. “Mira lo que hizo conmigo, lo puede hacer contigo.”

7. Dios te hace hoy un llamado a la verdadera conversión y comienza con aceptar a Cristo y a disponerte a escuchar y obedecer lo que él te enseñe sobre la dirección que debes seguir. ¿Deseas hacerlo hoy?

 

 

 

 

 

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