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PROGRAMA: ERA UN VIERNES

 

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PROGRAMA:

ERA UN VIERNES

(Drama en un acto)

 

ESCENARIO:

Completamente descubierto. Todo a media luz.

 

PERSONAJES:

Una narradora detrás de los bastidores. Tres mujeres, tres niños (dos niños y una niña); un grupo de niños sentados en las primeras bancas o en el suelo cerca del escenario.

 

ADICIONALES:

El telón puesto. Una película que describa la crucifixión de Jesús, para utilizar sólo las escenas necesarias (si no se consigue la película utilizar transparencias apropiadas).

(Después que se acondicionan las luces aparece en la pantalla unja transparencia de una montaña con tres luces.

 

 

NARRADORA: Era un viernes. Un viernes por la tarde. Densas tinieblas habían oscurecido el momentáneamente la tierra, y el ambiente se encontraba todavía nublado, tal como los corazones de esas personas que habían presenciado la escena entre ellas, algunas mujeres que lloraban y se lamentaban.

 

(De fondo del escenario salen tres mujeres con mantillas en la cabeza, caminando despacio y hablando quedamente; cuando se acercan a la mitad de la plataforma aparecen tres niños, sus hijos, y abrazan a sus respectivas madres.)

 

NIÑO 1: ¡Mamá, mamá!

 

NIÑA: ¡Te hemos estado buscando desde la mañana!

 

NIÑO 2: ¿Dónde estabas mamá?

 

MADRE 1: ¿No escucharon las noticias?

 

NIÑO 1: ¿Cuál noticia?

 

MADRE 2: ¡Crucificaron a Jesús!

 

NIÑA: ¿El que decía: “Dejad a los niños venid a mí?

 

MADRE 1: Sí el que tanto beneficio brindaba a la humanidad.

 

NIÑO 2: ¿Cómo sucedió todo?

 

MADRE 3: Esta mañana apenas rayaba el alba, llevaron a Jesús ante Poncio Pilato (Continúa la narradora): Pilato se encontraba en su despacho cuando los soldados trajeron al prisionero. Su presencia lo impresionó, pero el sumario que tenía en su mano reprochaba su conducta. Sus enemigos lo acusaban de traición, y ese era un grave delito en el Imperio Romano.

 

NIÑO 1: ¿Qué hizo entonces Pilato?

 

MADRE 1: Pilato hizo que se le aplicara un castigo.

 

NARRADORA: Como el castigo no produjo mayores consecuencias, se acordó que en esa ocasión se librara a un prisionero y ordenó que se trajera a Barrabás, el criminal mas empedernido para que el pueblo escogiera entre Jesús y Barrabás.

 

NIÑA: ¿A cual de los dos escogió el pueblo?

 

MADRE 2: ¡A Barrabás!

 

NIÑO 2: ¿Qué hicieron luego con Jesús?

 

MADRE 3: Lo obligaron a llevar su propia cruz

 

NARRADORA: Al cruzar Jesús las puertas del atrio del tribunal de Pilato, la cruz que había sido preparada para Barrabás fue puesta sobre sus hombros magullados y ensangrentados. Dos compañeros de Barrabás iban a sufrir la muerte al mismo tiempo que Jesús, y se pusieron también cruces sobre ellos. La cruz de Jesús era demasiado pesada por su condición débil y doliente.

 

NIÑO 2: ¿Nadie le ayudó a Jesús a llevar la cruz?

 

NARRADORA: Sí en ese momento, un desconocido llamado Simón cireneo, que volvía del campo, el cual se detuvo asombrado ante la escena, y como expresó su compasión, se apoderaron de él, y colocaron la cruz sobre sus hombros.

 

NIÑO 1: ¿Adónde fue Jesús con el hombre que llevaba su cruz?

 

MADRE 1: Al monte Calvario

(Aparece la transparencia con tres cruces)

 

NIÑA: ¿Ese monte que se ve a la distancia?

 

MADRE 1: sí, ese mismo

 

NIÑO 1: ¿Qué sucedió allí?

 

NARRADORA: Al llegar al lugar de la ejecución, los presos fueron asegurados a los instrumentos de tortura. El Salvador no dejó oír un murmullo ni una queja. Su rostro permaneció sereno. Pero había grandes gotas de sudor sobre su frente. Mientras los soldados estaban realizando su terrible obra, Jesús oraba por sus enemigos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” Después lo pusieron en el medio de los ladrones.

 

NIÑA: ¿Cómo eran los ladrones?

 

MADRE 2: Uno era un ladrón empedernido, pero el otro, al hablar con Jesús, se arrepintió de sus pecados. Durante su agonía sobre la cruz, llegó a Jesús un rayo de consuelo. Fue la petición de ese ladrón arrepentido.

 

NIÑO 2: ¿Cómo murió Jesús?

NARRADORA: En esas terribles horas Jesús tenia la evidencia que era aceptado de sus padres en los atrios celestiales. Era un momento sublime. Nunca antes había presenciado la tierra una escena tal. La multitud permanecía paralizada, y con aliento en suspenso miraba al Salvador. Otra vez descendieron tinieblas y se oyó un ronco rumor; se produjo un violento terremoto que hizo caer a la gente en racimos. En un momento Jesús pronunció las últimas palabras: Consumado es y expiró

 

NIÑA: ¿Qué hicieron ustedes entonces?

 

MADRE 3: Nos vinimos

 

MADRE 2: Ahí lo dejamos

 

MADRE 1: Clavado en la cruz

NIÑO 1: Pero Jesús dijo que resucitará ¿Verdad que resucitará?

 

NIÑO 2: Seguro que resucitará

 

NIÑA: Jesús Resucitará

 

(Llegan los niños que estaban abajo y junto con las mujeres cantan un himno apropiado, como El Señor resucitó aleluya; del Himnario)

 

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